Crónica de mayo: Calor, despedidas, reencuentros y pequeñas amabilidades
¡Hola a todos! El mes de mayo ha volado y, con la llegada del calor, mi experiencia en Valencia ha entrado en una fase muy intensa y emocionante. Aquí os cuento cómo he vivido este último mes.
Primavera con sabor a mar
Por fin ha llegado la primavera con fuerza y empieza a hacer bastante calor. Como os podéis imaginar, no he dejado pasar la oportunidad de exprimir el buen tiempo al máximo, y la Playa de la Malvarrosa se ha convertido en mi destino favorito para desconectar, tomar el sol y disfrutar del Mediterráneo.
Amistad en los momentos buenos y malos
Este mes me ha recordado lo importante que es la comunidad que creamos cuando estamos fuera. Pasé unos días un poco enferma, pero mis compañeras de piso y amigas se volcaron por completo y se aseguraron de que no me faltara de nada. ¡Tener personas que se cuiden de ti así te hace sentir en casa!
Por otra parte, mayo también ha tenido un toque agridulce. Nos tocó despedir a Paula, otra de las voluntarias de la asociación. Le organizamos una despedida muy especial; la vamos a echar mucho de menos, pero le deseamos lo mejor en su próxima etapa.
Un viaje relámpago a Palermo
A mediados de mes hice las maletas para un pequeño viaje de desconexión. Regresé por unos días a Italia, concretamente a Palermo, para visitar a una amiga muy especial que conocí durante mi Erasmus. Fue un reencuentro maravilloso, lleno de recuerdos, risas y la alegría de ver que la distancia no cambia las verdaderas amistades.
Recta final y exámenes
De vuelta en Valencia, toca ponerse seria. Junio está a la vuelta de la esquina y estoy estudiando mucho para mis exámenes de la universidad en Italia. Mentiría si dijera que es fácil concentrarse con este sol, pero tengo una gran motivación: ¡no veo la hora de terminarlos para poder disfrutar de la ciudad al 100% y sin preocupaciones!
Mi momento favorito del mes
Si tengo que quedarme con un solo recuerdo de este mayo, no es el viaje a Palermo ni las tardes de playa. Ocurrió un día cualquiera durante mi pausa para el almuerzo. Estaba comiendo sola cuando un señor mayor, con mucha dulzura, me invitó a sentarme a su lado para charlar un rato. Fue un gesto de pura amabilidad, una conversación sencilla, pero se convirtió en el momento más bonito y humano de todo mi mes. Esas son las cosas que hacen a Valencia tan especial.
Mirando hacia el futuro
Me queda solo mi último mes en la ciudad y tengo sentimientos encontrados. Me da nostalgia pensar en el final, pero tengo clarísimo que voy a “disfrutarlo” al máximo, exprimiendo cada segundo de este voluntariado.
¡Gracias por acompañarme en este viaje y nos leemos en el reporte final de junio!
